Tomada de la edición impresa del Martes, 07 Agosto 2012

Un niño que creció mirando las estrellas

Ronnie Nader viajará en 2013 a la subórbita espacial. Él y su equipo crearon el primer satélite ecuatoriano

Un niño que creció mirando las estrellas
Foto: Cortesía
El primer y único astronauta ecuatoriano durante el entrenamiento de gravedad cero, en Rusia.

SILVIA MURILLO CERÓN ∙ REDACCIÓN GUAYAQUIL

Sus juguetes siempre estuvieron relacionados con el espacio. Desde que Ronnie Nader Bello tuvo uso de razón, supo que había nacido para convertirse en lo que es ahora: el primer astronauta ecuatoriano, creador junto con otros cinco ingenieros, del primer satélite ecuatoriano, el NEE-01 Pegaso.

Sus primeros experimentos los hizo desarmando sus juguetes, por lo que su mamá lo retaba. Confiesa que primero le sobraban piezas (se ríe). “Les sacaba lo que tenían adentro, que era lo que me interesaba, y los volvía a armar”.

Sus estudios primarios los hizo en el colegio San José La Salle y en la Academia Naval Guayaquil, luego reingresó a la primera institución y finalmente terminó la colegiatura en el Liceo Bolivariano.

En este último centro educativo ganó dos premios intercolegiales: El primero fue una exposición sobre el Principio de Arquímedes y, el segundo, sobre las Leyes de Newton y la reintegración de la división de colores. “Ya la tercera vez, los organizadores dijeron que no me mandaran a mí (se ríe)”. Esto debido a que siempre ganaba.

El nombre Pegaso

A Nader lo invaden la emoción y la melancolía cuando rememora de dónde nació el nombre Pegaso, que es el de su primer satélite que será enviado al espacio el próximo 20 de noviembre, desde Rusia.

Con asombro dice que cuando apenas era un bebé y su mamá lo sacaba de la tina de baño, ya casi entrada la noche, lo acostaba en la cama para vestirlo y él se extasiaba observando una serie de dibujos animados donde aparecía un caballo mitológico griego, color blanco llamado Pegaso.

Reconoce que lo que le fascinaba no era el caballo sino las estrellas que aparecían en el fondo. “Ahí yo estaba en otro mundo”. Con tristeza menciona que un día dejaron de dar el programa. “Yo esperé, pero nunca más lo dieron”.

Cuando cumplió 13 años y ya con su vocación casi clara se dijo así mismo: “Si algún día hago una nave, la primera deberá llamarse Pegaso”.

Su deseo de alcanzar las metas fijadas ha ido de la mano con la lectura de libros de ciencia, física y temas afines. Uno de los libros que leyó y que le parece maravilloso es ‘Cosmos’, de Carl Sagan.

En 1994 se graduó en la Universidad Católica Santiago de Guayaquil (UCSG) como ingeniero en Sistemas. De ahí se especializó en cibernética, con esta experiencia puso su propio negocio.

Se capacita en Rusia

En el 2000 empezó un profesorado en Astrobiología con una beca que le dio la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés), el cual lo concluyó en 2003.

En 2004 aplicó al Centro de Entrenamiento Cosmonauta Gagarín, de la federación rusa, que es el único lugar donde se entrenan todos los cosmonautas del mundo, aparte de NASA. Ahí completó oficialmente el programa Advanced Suborbital Astronaut y en junio de 2007 se convirtió en el primer ecuatoriano en ser estrenado como astronauta.

“Fue con Rusia, porque ahí sí permiten nacionales de otros países entrenar y completar el programa de entrenamiento de cosmonautas. NASA no, NASA solamente es para norteamericanos”.

Hoy, Ronnie Nader Bello es el único representante del Ecuador ante la Asamblea General de la Federación  Internacional de Astronautas.

Concluida esta especialización en 2007, regresó al Ecuador y fundó la Agencia Espacial Civil Ecuatoriana EXA, presentando un programa espacial a las autoridades, el que desarrollarán en los próximos diez años, a partir de esa fecha.

Trabajo con la FAE

Uno de los primeros trabajos que hizo junto con la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE) fue la creación del primer avión de gravedad cero. “Lo logramos, un avión en el que podíamos suspender la gravedad por un momento y todo sale flotando”.

“Ganamos un récord mundial con el avión de la FAE que antes lo tenía la NASA y ahora lo tenemos nosotros (esa es la parte que me encanta... se ríe) y lo seguimos teniendo nosotros, y de ahí empezamos a hacer la Estación Terrena, que ese es el lugar clasificado”.

Con esta institución también investigó el problema de la radiación, descubierto por ellos.

Su viaje al espacio

Este guayaquileño, de 45 años de edad, que nació en la maternidad Enrique Sotomayor, tiene muchos retos para los cuales ya se prepara. El más importante: su primera misión de ir a la subórbita espacial a fines de 2013.

Con él llevará una serie de experimentos con los cuales se probará la tecnología ecuatoriana. Su viaje lo realizará en una nave de alguna institución científica.

La mayor parte de su tiempo pasa en el laboratorio de la Estación Terrena, un sitio clasificado y de extrema seguridad.

Los domingos tiene otra misión especial: meterse en la cama con sus hijos y esposa, para disfrutar de una buena película.

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